Casi nada. Diario de a bordo. Baúl de recuerdos. Anotaciones para cuando se ofrezca. Remedio casero para el olvido. Memoriario. Archivo muherto. Paisajes para después de la batalla. Fusilería. Casi todo.
Nadie irá a contar los muertos del otro bando. Acaso habrá estimaciones de los daños. Nadie se preguntará si eran terroristas o inocentes, si ellos habían bombardeado, mutilado el territorio de este lado. Cada uno, en su lado (imbécil, estúpido, pecador), está esperando a los bárbaros. Nadie intentará entender la razón del otro. Nunca.
Conocí a Juan Comi Cota. Cantó: "Mejor canto solo que mal acompañado". Comimos en Catemaco Juan, su jarana de medio siglo y yo. "Poca cosa hace falta para contruir jaranas: una sierrita para hacer el corte del canto, clavos, pegamento. El resto de la fábrica está en el pensamiento." Afuera el lago, la virgen del Carmen y sus 64 años de caminar.
Hace tiempo cumplí veintiseis años y once meses. He recorrido el país. Casi todo. Como en un poema leído, no amo mi patria, pero daría mi vida por algunos ríos, queso, vino, miel, montañas. Dos o tres personas. ¿hEsto hEs hIdentidad?
Todo es verde en el istmo. Escucha a Richard Bona. Invocación: regalos de amores perdidos. Lluvia. Como si la hubiera escrito Carpentier. Me robo sus palabras para escribirla: Semejante a la noche.